Director de empresas: no nace sino se hace

Director de empresas: no nace sino se hace

Publicado en Gestión el jueves 11 de abril de 2019

¿Quién no ha visto a un familiar o amigo “avejentarse” rápidamente poco tiempo después de su jubilación? A decir de muchos, entre los que me incluyo, eso sucede porque no identificaron con la debida anticipación actividades gratificantes para dedicar su tiempo en esa etapa post empleo. Hay un trabajo, serio, difícil y oportuno por hacer antes de llegado ese momento. Creo que el mismo pensamiento aplica a quienes tienen la intención de ser directores de empresas: el director no nace sino se hace; y ese proceso empieza, desde mi punto de vista, mucho tiempo antes de ejercer ese rol. Los directores suelen ser personas con un pasado y/o presente exitoso en el ámbito profesional o empresarial, y son convocados por las empresas por su vasta experiencia y capacidades demostradas. Sin embargo, hay mucho análisis e introspección que uno debe hacer en esa preparación, que pasa, entre otros, por entender que las capacidades de un buen gerente no necesariamente coinciden con las de un director ideal, identificar qué áreas o temas de relevancia no domina y qué atributos son valorados en ese nivel.

La preparación de un director antes y durante la ejecución de su rol es clave. Pero esta no pasa sólo por identificar las tendencias en los negocios y tener un buen entendimiento de ellas; el proceso es más profundo y cada persona debe encontrar respuestas a diversas interrogantes como ¿cuáles son las capacidades más valoradas de un director? ¿Las tengo? ¿Es realista pensar que puedo desarrollarlas? ¿Cuál es el propósito de un director? ¿El director se debe a los intereses de la empresa o de los accionistas? Es en base a las respuestas, que pueden ser muy diversas, que debemos alinear una preparación adecuada.

Ahora bien, una vez llegado el momento de ejercer el rol, ¿en qué pueden contribuir los directorios en la preparación de sus miembros?

Una alternativa es realizar evaluaciones serias sobre el performance de sus directores. En 2018, como parte de la encuesta anual 2 que hace PwC a directores de empresas públicas en Estados Unidos, el 66% indicó que tuvo algún cambio en sus actividades como resultado del proceso de evaluación, mientras que el 33% reveló que como resultado del último proceso de evaluación se introdujo algún nuevo “expertise” al directorio. Si bien los porcentajes reflejan solo una tendencia y no un uso mayoritario, los procesos de evaluación bien ejecutados, ya sea de manera individual, por comité o por el directorio como conjunto, pueden servir no solo para identificar qué o quién no anda bien, sino para obtener información relevante que permita tener un directorio más efectivo. 

Otro aspecto a considerar, tomando en cuenta los cambios constantes en el mundo, es mantener actualizados a los directores en las tendencias y temas relevantes de distintas industrias. La encuesta señalada anteriormente refleja que el 90% de los encuestados recibió algún tipo de capacitación en el último año, siendo temas como ciberseguridad, implicancias sobre reformas tributarias, impacto de nuevos principios contables y preocupaciones sobre gobierno corporativo, los más mencionados.

Sin duda, decidir ser director de empresas y destacar en ello representa un reto nada fácil, por lo cual la capacitación y actualización constante en los temas que forman parte de las agendas de los directorios resulta un factor crítico para el éxito. La tarea es ardua y romper la inercia cuesta, pero creo que no hay vuelta atrás: los directores en el futuro tendrán un protagonismo muy distinto al de un pasado no muy lejano, y para eso, hay que prepararse.


Me encantaría contar con tus comentarios y saber tu opinión.
Espero que este artículo haya sido de tu interés y utilidad. Si te gustó compártelo con tus amigos o colegas dando click al botón de Twitter, Facebook, LinkedIn, Pinterest o Google+.
Si deseas contactarme, estaré gustoso de interactuar contigo. Gracias.

2 Comments

Deja un comentario